viernes, 2 de septiembre de 2016

Blue Mountain State: The Rise of Thadland


Thad Castle (Alan Ritchson) ha sido seleccionado en la primera posición del Draft de la NFL (la  liga estadounidense de fútbol americano) y vive como un auténtico multimillonario. Mientras tanto, el equipo de Blue Mountain State está inmerso en una racha negativa y las cosas no parecen que vayan a cambiar. El entrenador Marty Daniels (Ed Marinaro) no sabe cómo manejar la situación y Alex Moran (Darin Brooks), ahora al timón del equipo tras la marcha de Thad, prefiere no involucrarse en la situación y disfrutar de su último año en la universidad.

El decano aprovecha la coyuntura para criticar la mala imagen que da BMS en público y anunciar que la Goat House, la casa fraternal que sirve como punto de reunión de Moran y sus compañeros de equipo, saldrá a subasta el sábado por la noche. Es entonces cuando Alex decide ir en busca de Thad para impedir que la casa sea vendida. Éste último acepta ayudarle con la condición de qué Moran y el equipo de BMS organicen una gran fiesta en la Goat House en honor a Castle.


El film está dirigido por Lev L. Spiro, conocido por haber rodado algunos episodios de Modern Family y The Neighbors. No voy a quitar méritos a Spiro por la película, pero realmente pienso que Chris Romano (quién interpreta a Sammy Cacciatore, la mascota del equipo) y Eric Falconer, ambos creadores y guionistas de la serie, han jugado un papel fundamental en la cinta. ¿Por qué? Ellos han sido quienes han llevado todas sus ideas escritas en los guiones de la serie a la gran pantalla. Esto se traduce en qué tanto la trama como la puesta en escena es similar a las de las 3 temporadas: momentos surrealistas, grandes dosis de comedia y fiesta por doquier.

Como ya sucediera en todas las temporadas de la serie, Alan Ritchson y Darin Brooks vuelven a ser los protagonistas del largometraje. El primero hace una muy buena interpretación como Thad Castle. Se nota que tiene el personaje interiorizado y no es posible imaginarse BMS sin él. Su locura y su estupidez son dos de los pilares tanto de la serie como de la película. En relación a Brooks, está a la altura del guión y a las expectativas generadas en torno a su figura, por lo que en ningún momento da la sensación de ser el secundario sino el coprotagonista de la cinta.


El largometraje consigue entretener al espectador e incluso mejorar la trama y las actuaciones de los personajes. En definitiva, Blue Mountain State: The Rise of Thadland pone el broche de oro a la serie Blue Mountain State.

Puntuación: 7/10

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