martes, 29 de diciembre de 2015

Ocho Apellidos Catalanes


Un mes después de su estreno, ayer fui al cine a ver Ocho Apellidos Catalanes, la segunda parte del exitazo Ocho Apellidos Vascos. Mucha gente decía que se había reído mucho aunque no era como lo primera, otros decían que era mala y los críticos la dejaban por los suelos. Así que mis expectativas ya no eran demasiado altas. La cinta repite con el mismo reparto de la primera película y cuenta con dos nuevas incorporaciones destacadas, Rosa Maria Sardà y Berto Romero, con Emilio Martínez-Lázaro repitiendo detrás de las cámaras. A continuación un breve análisis de la película.

Muchas veces he oído aquello de "segundas partes nunca fueron buenas" pero en este caso me gusta más la expresión "segundas partes nunca fueron sorprendentes". Para mi opinión, la primera película ya tenía una historia muy flojita pero hubo un factor que jugó a su favor: el factor sorpresa. Nadie se esperaba que la cinta tuviera tanto éxito, Dani Rovira y Karra Elejalde sorprendieron con sus actuaciones de los más graciosas y los dos ganaron un Goya por sus papeles. Este éxito llevó a los creadores a plantearse una segunda parte. No es que la segunda parte sea mucho peor, simplemente este factor sorpresa ya no existe, todos sabemos que vamos a ver y todo es muy previsible. Evidentemente eso hace que también te rías menos aunque continúe habiendo momentos graciosos y tengo que reconocer que en algún momento reí a gusto. Por lo que respeta a la historia, muy simple, con momentos demasiado surrealistas y como he dicho antes, muy previsible.

Por lo que respeta a los actores, el mejor para mí es Karra Elejalde. Su interpretación, su acento, su simple presencia en pantalla logra sacarte una sonrisa la mayoría de las veces. Dani Rovira no es que esté mal, simplemente que en lugar de hacerse pasar por vasco se hace pasar por catalán y poca cosa más. Algún momento gracioso con su acento pero no es como la primera (lo que decía del factor sorpresa). Por lo que respeta a las nuevas incorporaciones, Rosa Maria Sardà y Berto Romero son la cara y la cruz  respectivamente. Sardà es la mejor de la película, se come al resto cada vez que aparece y logra convencer haciendo el papel de abuela un poco loca. Para mí, Elejalde y Sardà lo bordan. La cruz, Berto Romero. No me acabó de convencer ni el rol que tiene su personaje ni tampoco su interpretación de 'hipster' moderno. Tampoco acaba de ser muy gracioso.

En definitiva, hacer una buena segunda parte de una primera parte que ya no lo era demasiado era muy difícil, teniendo en cuenta que todo el mundo sabía por dónde iban los tiros. Por esa misma razón, como ya sabía que iba a ver, la película no me decepcionó. No me reí tanto como en la primera pero pasé un buen rato. Otro día podemos discutir si esta segunda parte era necesaria o no.

Mi puntuación: 6/10

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